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 Juegos infantiles en Vasconia
 
  Procedimientos de selección previos a los juegos
 

Carranza. 1993


Zeanuri. 1993

A hacer pies. Hankak egin.
Dos niños se colocan a cierta distancia uno frente al otro y se aproximan dando pasos por turno, de tal modo que sitúan el tacón del pie que avanza inmediatamente por delante y tocando la puntera del que permanece inmóvil en cada desplazamiento. Suele ser habitual que a medida que caminan uno diga "oro" y el otro "plata". Cuando la distancia que les separa es aparentemente menor que la longitud del pie de quien le toca la vez, éste pisa con el suyo la punta del que le sirve de apoyo en ese momento y el del contrincante, mientras dice "monta". A continuación lo introduce perpendicularmente entre ambos añadiendo "y cabe". Si se cumplen ambas condiciones, éste niño tiene derecho a ser el primero en elegir. En caso de que su intento resulte fallido, se vuelven a alejar y el que ha dicho "monta y cabe" inicia la aproximación.

  Juegos de carreras
 

Portugalete. 1979

Al pañuelo. Pañolitotan.
Se forman dos bandos en los que los jugadores están numerados. En el centro del campo hay uno que sostiene un pañuelo y dice: "Que salga, que salga..." y cita un número. De cada bando sale hasta el centro el que tiene dicho número y ambos hacen varios amagos de arrancar el pañuelo para engañarse mutuamente, hasta que uno de los dos lo toma echándose a correr hacia su casa. Si el contrario le atrapa, queda eliminado; si no, es el otro el que abandona. La operación se repite hasta eliminar a todos los de un bando.

  Juegos de salto
 

Zeanuri. 1920

Al burro. Astoka.
Con la expresión "saltar al burro" se designa una actividad lúdica consistente en que un niño pase por encima de otro que permanece inclinado y que por ello recibe la denominación de burro. Lo normal es que el brinco se dé con las piernas separadas y apoyando las manos en la espalda del agachado. Esta es la forma más sencilla de jugar; sin embargo, se puede complicar de muy diversas maneras. En ocasiones sumando dificultades al modo de lanzarse, por ejemplo adquiriendo diferentes posturas, o saltando a partir de una raya cuya separación con el burro aumenta progresivamente. También recitando estrofas o cantándolas, a veces sin más y en otros casos representando lo que la letra preceptúa. Este modo de desarrollar el juego no suele requerir más que un participante agachado, a diferencia de otros como el chorro-morro en el que intervienen varios burros encadenados.

 

Apodaca. 1979


Hondarribia. 1980

Saltar a la goma
El "Saltar a la goma" es quizás el juego más reciente de los clasificados como de salto; a pesar de ello ha alcanzado gran popularidad en poco tiempo. Para practicarlo tan sólo se requiere una goma de varios metros de largo, muy elástica, que las niñas adquieren en los comercios a tanto el metro y que después unen sus extremos por un nudo. Hace falta un mínimo de tres jugadoras, dos para sujetar la goma y otra que es la que salta. Ese número es considerado precisamente el más adecuado; sin embargo no siempre es así. Cuando sólo hay dos chiquillas, se ven obligadas a sujetar un lado de la goma a un poste, silla u objeto similar a fin de sustituir a la que falta. También se puede llegar a jugar en solitario, disponiendo la goma alrededor de dos sillas. La que salta comienza a jugar efectuando una serie de pasos al ritmo de una canción. Una vez ha completado el ejercicio sin haber cometido ningún fallo, lo repite nuevamente, pero esta vez a mayor altura. Los movimientos de la que salta suelen consistir en introducir y sacar repetidamente uno o los dos pies dentro del espacio delimitado por la goma, otras veces es liar ésta a un tobillo para a continuación volverla a desliar, en ocasiones hacer lo mismo con las dos bandas de la goma, etc.., todo ello con extraordinaria habilidad y evitando trabarse. Si falla, pierde la vez y pasa a ocupar uno de los puestos que la sostienen. Las letras que se cantan en este juego suelen ser estribillos pegadizos procedentes, a menudo, de anuncios publicitarios de la televisión o canciones compuestas por las propias niñas en las que se hace referencia a personajes públicos del momento.Como ejemplo podemos reseñar esta canción procedente de Zamudio: Siempre hay un motivo para usar nivea, que no te falte nivea, que no te falte, que no te falte.

  Juegos de lanzamiento
 

Getxo. 1993

Carreras de chapas. Iturris.
La realización de carreras ha sido el entretenimiento más habitual practicado con las chapas, para lo cual resulta imprescindible diseñar un recorrido a ser posible con numerosas curvas a fin de incrementar la dificultad de la competición; además se añaden otros obstáculos con la misma intención. Normalmente se juega sobre una superficie dura en la que el recorrido se traza con una tiza o trozo de yeso, pizarra o teja. El trayecto puede ser abierto, esto es, con una salida y una llegada en dos extremos opuestos, o bien ser un circuito en el que la meta coincide con el punto de partida. Para este juego las chapas pueden emplearse tal y como se consiguen o bien se mejoran colocándoles santos en su interior y lastrándolas, a menudo con un cristal. El juego consiste en que cada participante, por turno, desplace su chapa desde un punto de partida hasta otro final mediante golpes suaves propinados con los dedos. El que antes alcance la meta resulta ganador.

  Juegos de habilidad
 

Zeanuri. 1993

Las tabas. Sakak. Tortoloxak.
Para este juego se necesita una superficie plana, mesa o piedra. Se emplean tabas (huesos astrágolos) de cordero, aunque también se juega con las de carnero o cabra, apreciadas por resultar más duras y brillantes que las de cordero que se estropean antes por ser su hueso de consistencia más blanda. Hay que acompañarse de una pelota pequeña o una canica. Las tabas presentan cuatro caras diferentes según sus posiciones. Dos de las caras son anchas o de mayor superficie y las otras dos estrechas o laterales estrechos. Cada jugadora tiene un número igual de tabas. Suelen ser seis, a veces ocho o doce. El juego más extendido y más común consiste en ir colocando las tabas en las cuatro posiciones que se corresponden con las cuatro caras. Una niña empieza el juego echando las tabas, previamente revueltas y mezcladas entre las manos, sobre la superficie plana en la que se va a jugar. A continuación lanza la canica hacia arriba, la cual habrá de ser recogida en el aire sin dejar que caiga. Mientras la canica esté en el aire la jugadora debe coger al menos una taba que presente la posición de su cara en la forma correcta. Al mismo tiempo debe procurar volver del lado adecuado las tabas que se encuentren en cualquiera de las otras tres posiciones, ya que el juego consiste en recoger todas las tabas después de ser vuelta su cara correspondiente del lado correcto. Sólo puede lanzarse la canica tantas veces como tabas haya sobre la mesa; se exceptúa el caso en el que al echar las tabas al comienzo del juego no quede ninguna con la cara deseada arriba y, para darle la vuelta a alguna, se permite entonces la canica una vez, sin que haya que recoger taba alguna. Se pierde cuando se falla en coger la canica o cuando no se consigue tener taba alguna preparada para ser cogida en la posición requerida. Cuando se han recogido todas las tabas de una cara se repite el juego con las tabas en otra posición y así hasta completar los cuatro lados diferentes.

 

Bilbao. 1993


La trompa. Tronpaka.
La herramienta de juego es la trompa, que es una pieza de madera torneada con un cuerpo abombado que va perdiendo sección a medida que va llegando al extremo donde irá ubicada la punta. La trompa se divide en tres partes que son: la coronilla o corona, que es una protuberancia que sale en la parte superior de la trompa; el cuerpo, que es el núcleo pesado; y la punta, cuyo material es de hierro y se empotra en la madera. Para hacer bailar la trompa se enrolla a su alrededor una cuerda de un metro y medio aproximadamente. Se comienza sujetando con ella el rabillo o apoyándola con la yema del dedo pulgar pasando a continuación a la púa de hierro formando espirales juntas una a otra hasta la mitad de la trompa. A veces se colocaba en la corona un trozo de chapa agujereado o una moneda con agujero a la que se le pasaba la cuerda haciéndole un nudo para que no se escapara y la cuerda hiciera una buena fijación. Para hacerla bailar se lanza la trompa con la mano entre cuyos dedos se rentendrá la cuerda sobrante. La trompa comienza a girar en el aire y continuará haciéndolo en el suelo poniendo en juego la habilidad del lanzador.